O. O. O.

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Durante un cierto periodo de mi vida, sentí el impulso de explorar y fotografiar todo tipo de espacios abandonados a lo largo y ancho de la geografía catalana (y algunos en el resto de España). Lo solía hacer en salidas breves, de un solo día, ya fuera en solitario o acompañado por exploradores afines. Me colaba dentro de todo tipo de construcciones: casas particulares, fábricas, restaurantes… Estas visitas a menudo comportaban entrar sin permiso en propiedades privadas y en estructuras dañadas por la falta de mantenimiento. Mi búsqueda, sin embargo, no venía motivada por el ánimo de transgredir ni por la sed de adrenalina. En todo caso, siempre me pareció una manera de no intentar perder la capacidad infantil de maravillarme contemplando el mundo que me rodea. Mirando atrás, creo que me fue bastante bien.