Desde el coche, en marcha, hay una franja de paisaje que solo se ve de reojo: la que pasa junto a la carretera mientras uno circula hacia otro lugar. Vorals (“arcenes” en catalán) nace cuando decido detenerme en esa franja —a lo largo de diez años, entre 2011 y 2021, en diferentes puntos de la geografía catalana— y fotografiar, casi siempre en una única visita, lo que normalmente solo atravesaría.
Esa franja no es solamente un margen geográfico, sino también un margen mental, el de una Cataluña que reconozco de mi infancia y adolescencia y que ya no existe, desplazada por la modernización de las infraestructuras y por la banalización de un paisaje comercial hecho de franquicias y construcciones de usar y tirar. No busco en estos lugares la ruina ni el gesto nostálgico, sino más bien el registro de los últimos fragmentos visibles de una sustitución en curso.
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