Parada y fonda en La Panadella

N-II, La Panadella, 2013 (de la serie Vorals)

El puerto de La Panadella, situado a 710 metros de altura en el municipio barcelonés de Montmaneu, pertenece a esa selecta clase de lugares que, por algún motivo u otro, han conseguido mantener un carácter estratégico a lo largo de los siglos. En el siglo VIII ya fue escenario de enfrentamientos entre cristianos y sarracenos y, prácticamente un milenio mas tarde, fue el escenario de un cruento episodio de la primera guerra carlina, en el que 700 soldados isabelinos fueron capturados por las tropas del general Tristany y 276 de ellos fueron fusilados in situ.

De todos modos, no fue el pasado bélico de La Panadella lo que me llevó a visitarla en diferentes ocasiones hace ya unos cuantos años (y, posteriormente, incluir gran parte de las fotos que hice allí en mi proyecto Vorals). Fue otro aspecto de su extensa historia, menos luctuoso pero igualmente relevante: el antiguo camino real de Aragón, que en la Edad Media unía Barcelona con Zaragoza, pasaba justo por el centro de Montmaneu, hecho que dio inicio a una larga tradición hostelera y de servicios relacionados con el turismo. Cuando el camino se reconvirtió en la carretera Nacional II, el trazado se trasladó a La Panadella y dio origen a la emblemática área de servicio que ha llegado hasta nuestros días.

N-II, La Panadella, 2012 (de la serie Vorals)

N-II, La Panadella, 2012 (de la serie Vorals)

Si llegamos en sentido Lleida, después de superar la rotonda en la que se bifurcan la antigua Nacional con el enlace a la autovía del nordeste, lo primero que nos recibe es el Hostal Vell, el establecimiento con el que empezó todo. Eso de que nos recibe es un decir, porque la fachada del edificio principal, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI y que estuvo en activo hasta bien entrada la década de 1990, se encuentra prácticamente cubierta por la vegetación. A ambos lados de la calzada todavía se conservan en relativamente buen estado los dos enormes garajes que albergaban los vehículos de los clientes.

Afortunadamente para los viajeros, el cierre del Hostal Vell no se extendió al resto de negocios de esta área de servicio, sin duda la más emblemática de Cataluña. Actualmente permanecen abiertos un hostal-restaurante (Bayona), un bar-restaurante (Parada), una gasolinera y una tienda que hace las funciones de panadería y estanco.

Postal vintage de La Panadella encontrada en Todocolección. El texto del reverso és una absoluta delicia.

La Panadella vivió su época de máximo esplendor durante la segunda mitad del siglo XX. En este período España experimentó un gran crecimiento económico, gracias a las llamadas políticas tecnócratas del régimen franquista, que incluyeron un ambicioso plan de industrialización y de promoción del turismo internacional que permitieron una mayor apertura del país al resto del mundo.

Uno de los principales resultados de este boom económico fue el aumento del poder adquisitivo medio de las familias, que permitió que España se convirtiera en una sociedad de consumo de masas equiparable a las del conjunto del mundo occidental. Uno de los grandes símbolos de estatus de la época fue, como no podía ser de otra manera, el automóvil, que pasó de ser un bien de lujo a una comodidad asequible para el común de los mortales. Y con el coche, naturalmente, llegó la época dorada de los negocios relacionados con los viajes por carretera.

N-II, La Panadella, 2011 (de la serie Vorals)

Desconozco si los hermanos Magí y Manuel Queralt tenían una bola de cristal capaz de predecir el futuro, pero a mediados de la década de 1940, todavía en plena posguerra, tuvieron la audacia de comprar un gran terreno al pie de la carretera, donde en 1948 levantaron una gasolinera con cuatro surtidores. Un año más tarde, en junio de 1949, inauguraron el Albergue de La Panadella, un hotel de veinte habitaciones provisto de una barra de bar y un restaurante con quince mesas. A lo largo de los años, con el aumento de la circulación de vehículos, el complejo se fue reformando y ampliando sucesivamente hasta convertirse en el icónico hostal-restaurante Bayona.

N-II, La Panadella, 2013 (de la serie Vorals)

N-II, La Panadella, 2011 (de la serie Vorals)

El éxito del Bayona hizo que muy pronto le surgiera competencia y en 1951 abrió sus puertas un tercer hostal y restaurante, el Parada, propiedad de Jaume Requesens. A diferencia del establecimiento de los Queralt, cuya concurrencia estaba compuesta principalmente por camioneros y viajeros de autocar, este tenía unas dimensiones más reducidas y, al menos en apariencia, se dirigía a un público con mayor poder adquisitivo, hecho que le valió el sobrenombre de “el de los ricos”. En el año 2000 dejó de ofrecer servicio de alojamiento y desde entonces concentra su actividad en la restauración y la venta al detalle de productos gastronómicos de calidad.

Entre ambos restaurantes, también con una gran visión de negocio, inició su actividad Talleres Nogués, cuyo servicio estrella durante años fue el rescate con grúa de los numerosos vehículos que sufrían algún contratiempo en la Nacional II, que en aquellos tiempos registraba un alto índice de siniestralidad. A partir de los años 80, la empresa extendió su actividad al servicio de grúas en obras de construcción, obra pública y maquinaria industrial.

N-II, La Panadella, 2012 (de la serie Vorals)

Otra construcción muy particular es la capilla dedicada a la Virgen del Buen Viaje que el obispado de Vic consagró en 1976, con la idea de dar cobertura a las necesidades espirituales de los trabajadores y de los viajeros. Su plan era oficiar misa cada domingo, pero parece que entonces los tiempos ya estaban cambiando y la afluencia de feligreses fue más bien escasa, de manera que el edificio ha permanecido cerrado la mayor parte del tiempo hasta nuestros días.

N-II, La Panadella, 2011 (de la serie Vorals)

N-II, La Panadella, 2011 (de la serie Vorals)

En el momento de máximo esplendor de La Panadella, alrededor de 200 trabajadores se encargaban de que el área de servicio funcionara a pleno rendimiento, las 24 horas del día, de lunes a domingo. Eran los tiempos en que Salvador Dalí dejaba caer sus bigotes por el Parada y en que artistas como La Trinca o Los Sirex recalaban de madrugada en el Bayona para hacer un pequeño resopón después del bolo.

N-II, La Panadella, 2013 (de la serie Vorals)

BV-2234, La Panadella, 2013 (de la serie Vorals)

Sin embargo, y como ocurre con todo en esta vida, los buenos tiempos poco a poco se convertirían en poco más que un recuerdo. A mediados de la década de 1970, los cada vez más sofisticados avances en la mecánica de los vehículos y la mejora progresiva de las infraestructuras viarias provocaron que lugares como La Panadella dejaran de ser una parada imprescindible en los viajes por carretera.

Es a partir de este momento cuando la afluencia de visitantes empezó a disminuir lentamente. La puntilla final llegaría con la apertura, hace hoy 20 años, en 2004, del último tramo de la autovía del nordeste (A-2), y con la crisis económica de 2008. Actualmente, poco más de medio centenar de personas trabajan en los negocios que continúan abiertos en la zona.

Por si no habéis tenido suficiente:

· En 2014, la cadena autonómica catalana TV3 emitió, dentro del espacio Sense Ficció, La Panadella, històries de la carretera, un excelente documental que relataba la historia del lugar de la mano de sus propios protagonistas, analizaba su relevancia dentro de la historia del tráfico rodado en Cataluña y planteaba posibles salidas al futuro incierto que todavía le espera, marcado aparentemente por la ausencia de una nueva generación que tome el relevo.

· En noviembre de 2025, parte del equipo del pódcast La hora del explorador urbano (Urbex Leone, Diesel Turbo, Umpi y un servidor) grabamos un episodio «on the road” en el que narramos en directo y a varias voces nuestros recuerdos y vivencias relacionados con este tramo de la antigua N-II a su paso por la Anoia. También aprovechamos el viaje para hacer una pequeña incursión en un taller y un hostal abandonados, así como una breve visita a las habitaciones del legendario Bayona.

· El cineasta costarricense Joel Jiménez rodó allí en 2023 (por lo que he podido deducir del tráiler, ya que todavía no he podido verlo) un cortometraje documental de marcado carácter atmosférico y misterioso:

· Para terminar, os recomiendo sinceramente que echéis un vistazo a Panadella, el fantástico libro de fotografías que Juan Sánchez publicó también en 2023 a través de la editorial Ediciones Anómalas. El trabajo ganó el premio Fotocanal de fotolibros de la Comunidad de Madrid.

Xavier Aragonès
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